Tratamiento para los que lo necesiten, cuando lo necesiten. Alojamiento y servicios sanitarios.

Addición a las drogas

Demasiados políticos hablan de “resolver la epidemia de los opioides” mientras siguen aceptando donaciones de las compañías que la crearon. Los periodistas publican artículos y documentales sobre los sin techo “peligrosos” y adictos, instigando pánico y la creencia de que necesitamos ser protegidos de ellos.

Yo fui alcohólica, y ahora estoy sobria. Traigo conmigo una perspectiva necesaria en el debate sobre los opioides y la adicción. Como se dice en la comunidad de los incapacitados, “nada sobre nosotros sin nosotros”. Yo conozco personalmente los beneficios de la desintoxicación y la rehabilitación—han salvado las vidas de muchos de mis amigos. Pero mucha gente muere mientras espera para recibir tratamiento. En el país más rico del mundo, esto es inaceptable.

Un sistema de sanidad basado en Medicare Para Todos y pagador único ayudará a los alcohólicos y adictos a recibir la ayuda que necesitan, cuando la necesitan.

Pero las soluciones deben llegar más lejos. La adicción es una enfermedad basada en la desesperación. Quién querría vivir sin nada por lo que vivir—nada de trabajo, nada de apoyo, nada de alojamiento, nada de futuro para su familia?

En realidad no estamos hablando de una epidemia de opioides, es una epidemia de desesperación. Necesitamos construir una sociedad que la gente no quiera dejar atrás. Una sociedad donde todos prosperan. Donde todos pueden trabajar por un salario digno, permitirse una casa, y acceso a los servicios sanitarios que necesitan. Donde “la vida, la libertad, y la búsqueda de la felicidad” no es un lema vacío, sino la realidad del día a día. Yo pretendo acabar con la criminalización de la pobreza y el desamparo, que condena a la gente a un ciclo del que la adicción parece la única salida.

Debemos ofrecer una nueva salida: la esperanza.

Debemos garantizar que el alojamiento sea un derecho humano. Punto. Cada ser humano tiene valor y merece un hogar. La política de “vivienda primero” no sólo tiene sentido desde un punto de vista moral, sino también económico. Tal política ha ahorrado $4,745 por persona cuando es implementada como parte de programas de servicios y alojamiento exhaustivos. Y cuando la gente tiene alojamiento estable, es mucho más probable que logren estar sobrios, y que se queden así. Alojamiento, tratamiento, y un trabajo forman una base estable para la rehabilitación de los alcohólicos y los adictos.

Y finalmente, debemos de presentar cargos criminales contra las compañías y los individuos que crearon la epidemia de los opioides, nacionalizar la producción farmacéutica, y reentrenar a los vendedores de medicamentos que se quedarán sin trabajo cuando nuestro sistema sanitario cambie de motivaciones económicas a motivaciones humanitarias.

HÁGASE VOLUNTARIO